Entradas populares

martes, 27 de agosto de 2019

Gustavo Bazán -Estudios de Guitarra -Conservatorio D´Andrea

Estudios formales de Teoría, Solfeo, Guitarra. Exámenes rendidos en el Conservatorio D´Andrea (Dirigido por la Sra. Blanca de D´Andrea) -en la Casa matriz que estaba ubicada en la calle Tte. Gral. Perón 1919 (ex Cangallo) -CABA- Ciudad Autónoma de Buenos Aires-República Argentina- entre los años 1968-1978.
Tenía varios certificados anuales, de los cuales solo he encontrado dos ó tres. Este lo atesoro con particular aprecio, ya que obtuve la máxima puntuación (10 puntos) en ejecución de Guitarra en 1977.

LA GUITARRA – Yo quería ser Cantor

Cantaba yo desde niño naturalmente con un desparpajo propio de la inocencia y la felicidad de habernos mudado a vivir casi en el campo,  desde los seis años y tener un hogar bien constituido, con unos Padres amorosos y humanistas. Recuerdo que me paraba sobre el muro construido para albergar el sitio que ocuparía un buzón de correos –mi Mamá trabajaba para la Empresa Nacional de Correos y Telecomunicaciones en esos momentos- y yo me ponía a cantar, allí parado, la Zamba Angélica, que estaba de moda entonces. Es probable que tuviera una guitarra en esos años y que la haya roto en un berrinche por no porque no sonaba como yo escuchaba en los discos, la música que se oía siempre en el tocadiscos de mi casa. Mi público eran los vecinos que pasaban por la calle, y ¿Quién sabe qué pensarían?, pero así se manifestaba mi espíritu en aquellos años de la infancia.

Tuve la suerte de conocer la música regional en sus raíces, en sus zonas de influencia e interactuar con sus cultores, como relataré más adelante. Pero eso vendrá luego de un largo proceso de aprendizaje. En aquellos años que viví en Capital hasta los cinco años –en Rincón 116 y en la casa de mi abuela en Concordia 5089-, mi Padre nos llevaba a una Peña folklórica al lado de la entonces Radio El Mundo (Maipú 555), adonde actualmente funcionan los estudios de Radio Nacional, a la cual también acudíamos a ver artistas en vivo en el Estudio, algo maravilloso. Había en la entrada de Radio El Mundo, un busto color dorado elaborado sobre una mascarilla post-mortem de Gardel. Al lado estaba la Peña “Mi Refugio” (dato aportado por la cantora nacional Perla Aguirre). En aquella Peña aprendí a apreciar aquellos artistas nacionales e internacionales de gran nivel que llegaban a presentar su arte, cómo Antonio Pantoja, Ariruma, Samuel Aguayo y su Arpa,  

María Luisa Buchino y sus Llameros -en la foto- (luego se radicarían en México),  también Arnoldo Pintos (Profesor e interprete de Charango y Guitarra y otros instrumentos), Apachaca (Gallardou), Félix Pérez Cardozo, y tantos otros. En la radio actuaba Atahualpa Yupanqui, Orquestas de Tango, y tantos otros. Aquel reducto de una música que iba llegando a la Capital, transportada por aquellos “indios”, cómo tal vez calificaba el porteño a aquel movimiento que trasladó la música del interior a la gran ciudad. Eran los pioneros “cabecitas negras” que impulsaron nuestra música nativa…., lindos recuerdos….

Esa misma música tuvo que pasar el desprecio de las élites, el menoscabo de su entorno, por desconocimiento.  Por los prejuicios hacia los habitantes del resto del país, a quienes se llamaba despectivamente “cabecitas negras”, a ese "aluvión zoológico", como también fue calificado desde la capital y, al igual que el tango, ganarse su lugar en la cultura nacional.  Durante mucho tiempo se tuvo que luchar con la llamada Música Culta, de índole puramente europea y tal vez sortear el viejo dilema implantado por Domingo F. Sarmiento en su concepto de “Civilización ó Barbarie”, es verdad; para cierta clase social que imponía las costumbres, la música folklórica era una especie de “barbarie”.

Fueron Los Reyes Magos que me trajeron mi primera guitarra.





03 de Enero de 1964- 
Carta original de mi puño y letra -03/01/1964- 8 años



Aquél niño de 8 años que era Yo, le pide a los Reyes Magos en su cartita: “una mandolina y un carting infantil”. 
Matasellos original (tinta húmeda en negro-izq.) Estafeta Nro. 1-Llavallol













Y el 6 de Enero, Día de Reyes, el hermoso obsequio recibido será una Guitarra pequeña de madera a escala de una guitarra clásica, y también un auto de carreras a pedal. Aquella GUITARRITA abrió las puertas al Músico que soy hoy.

Aunque mis verdaderos Reyes Magos ,todos lo saben, fueron mis Padres: Aída Croce de Bazán y Marcos Bazán.


Cartita en la cual pido "una mandolina infantil" (me trajeron una guitarra)

14 de Octubre de 1966
Desde un Festejo del Día de la Madre en la Escuela Manuel Belgrano, en el cual me eligieron para cantar una canción a las Madres, en adelante, comienzo a actuar en Peñas, Clubes, Festivales en Canto y Guitarra, o acompañado por otros Guitarristas.  Aunque probablemente, desde el 17 de Agosto de ese año ya me habían propuesto cantar en un acto escolar en la misma Escuela M. Belgrano Nro. 71 (Ex lainez 42) de Llavallol, Provincia de Buenos Aires.
02 de Agosto de 1967 –
El día de mi Cumpleaños mis Padres me regalan una Guitarra de concierto, con la cual comencé a estudiar Música en el Conservatorio D´Andrea, con el Profesor Reinaldo Lewis, luego con Ramón Agustín Aguilar, también con Vicente Gianturco, y luego con Rolando Quiroga, con Irma Matilde Ramos nuevamente en el Instituto D´Andrea.
1967-1968- Comencé mis primeras clases formales de Música (Teoría, Solfeo, Guitarra) con el Profesor Reinaldo F. Lewis adscrito al Conservatorio D’Andrea (luego retomaría clases con la Profesora Irma Matilde Ramos en CABA- Calle Cangallo -hoy Juan Domingo Perón- Buenos Aires-Capital Federal-Rep. Argentina).
Trío "los cuervos" izq. Ramón Agustín Aguilar

Paralelamente mi Padre contrató a un Profesor particular, un gran artista y ejecutante criollo y cantor popular; Don Ramón Agustín Aguilar, lo apodaban "manos brujas" (era hijo natural de José María Aguilar, uno de los guitarristas del Gardel), comprovinciano de mi Papá, y –como todo cordobés- amante del vino.  Aguilar vino a significar mi acercamiento a muchos ritmos y acompañamientos, materia casi vedada para la educación formal de la guitarra clásica. Además íbamos a tocar a Peñas y accedía a sitios populares, los cuales frecuentaba mi Maestro. Tenía que aprender a seguirlo en los acordes y en el ritmo, en los recursos del acompañamiento y así fui amalgamando mis conocimientos de guitarra clásica con los de la guitarra llana y popular.

Peña AVIC
                                                                                               














Lo cierto es que desde 1967 ó 1968 se comenzaron a suceder mis primeras en público. 
La complementación de los estudios se fue dando con otras clases particulares con Vicente Gianturco, otro gran guitarrista. Así se complementaba también con Rolando Quiroga, Maldonado, en la Asociación Viajantes Industria y Comercio (AVIC), asociación Gremial a la cual pertenecía mi Papá.
Allí tuve algunas de mis primeras actuaciones. Aunque la primera actuación fue probablemente en un acto patrio ó del Día de la Madre, en mi Escuela Primaria. Era en la Escuela Nacional 42, en Llavallol. Luego actué en la Polonesa,
en el Teatro Cosmopolita, en el Club Atlético Llavallol, en el Festival de Tango y Folklore de Llavallol (esta vez pisé escenario junto a un acompañante; Adrián Gonzalez) y ese día actuaría José Larralde, Víctor Velázquez, Waldo Belloso y Zulema Arcayaga, artistas consagrados.

Porque en mi ciudad de Llavallol, en los años ´70, mi padre era miembro de la Comisión Directiva que organizó el Primer Festival de Tango y Folklore, se realizaba en el Parque del Colegio San Francisco (Luzuriaga y Moldes),  se contrataban artistas de la talla de Hernán Figueroa Reyes, el Pampa José Larralde y otros grandes consagrados de la época (por cierto tuve el honor de pisar el mismo escenario que él pisaría horas más tarde, él como número de cierre, mientras yo hacía mis primeras armas en público más ó menos a los 12 años), Victor Velázquez y todos los artistas que sonaban en esa época, que sería largo enumerar. Luego se hicieron otras presentaciones en el Club Juventud Unida de Llavallol (Antartida Argentina 2250).  El Municipio de Lomas de Zamora decidió no quedarse atrás y planteó su propio Festival en el Parque Lomas (actualmente Parque Municipal Eva  Perón, Molina Arrotea 2295),  trayendo grandes artistas.



Parque Colegio San Francisco de Asis- Festival de Folklore


En el ´71 trabajaba yo en Municipalidad de Lomas de Zamora y era mi Jefe el Sr. Castro (no recuerdo su nombre, lamentablemente). El Edificio municipal está en la Calle Manuel Castro, histórico familiar de mi Jefe. Pero, lo más significativo es que era nieto del legendario Payador MARTÍN CASTRO. En esos años rondaría los 89 años, cerca de su fallecimiento. En algún Cumpleaños llevé la guitarra a la oficina, y desde entonces yo era la atracción de las reuniones en el trabajo. Mi Jefe posibilitó y me invitó a cantar en un Festival en el Parque Lomas de Zamora. Esa noche el número principal era Don Horacio Guarany.
Así es que En 1971 actué en el Parque Lomas (hoy Parque Evita), y ese día actuaba como figura máxima Horacio Guarany, (tuve la suerte de actuar en el mismo escenario como uno de los “teloneros” un 12 de Octubre de 1971). además ese día recuerdo estaba de Coco Díaz,

No sé si algún artista puede llevar en la mente un registro exacto de los sitios donde haya hecho presentaciones. Lo cierto es que canté en Colegios, Clubes, Festivales desde aquellos años a la fecha. Trataré de reflejar algunos, otros se me han ido de la memoria.

miércoles, 21 de agosto de 2019

La maldición de KOKULKA

En la esquina de Wilde y Cuyo en Llavallol, en la escalinata de la ochava, solía dormir un borracho de aspecto eslavo, que se apellidaba “Kokulka”. Este extraño personaje, con las mejillas rojas y de hablar extraño, solía asustar a los niños. Se lo pasaba borracho en esa esquina.
Parece que era el dueño de la propiedad en la cual se guarecía apenas, vivía en la calle. Algún problema económico le hizo perder su casa, y deambulaba, merodeando su puerta y sus candados. 
De niño me habían regalado un muñeco de trapo, al que mis padres le llamaron “Pipo”, yo le llamaba “Kokulka”, siempre me dio miedo y lástima la condición de ese hombre.
Luego se instaló allí una familia japonesa que alquilaba una parte y en el local de la esquina pusieron una Tintorería. El japonés se llamaba Senso Teruya, y también bebía mucho, solía emborracharse, hacía una especie de artesanías tipo ikebana con troncos tratados con algún barniz. Su esposa era muy delicada y hablaba bajito, con mucho respeto. Tenía por lo menos tres hijos, dos varones y una muchacha, creo recordar. Esa propiedad, pareciera tenía alguna maldición.  Cuando falleció el padre de familia, Senzo, fuimos con mis padres, a presentar nuestros respetos a la familia. Nos sorprendió que nadie lloraba, estaban en una celebración y sirvieron algunos manjares. Luego vimos que la japonesa se quedó atendiendo la tintorería, y ocasionalmente la ayudaba alguno de los hijos. Pero los hijos también estaban estudiando y ya dejaron de colaborar con ella. A principios de los años ´80, ya adolescentes, los muchachos se fueron yendo a Japón. La japonesa enfermó y murió sola, estimo.
Como dije antes; la casa parecía tener alguna maldición. Volvió a quedar abandonada, como en tiempos de Kokulka (el aparente fantasma errante), y después algún vecino comenzó a cuidarla por encargo de los herederos japoneses que están en las antípodas. La casa sigue semi-abandonada, ocupada en la mitad por un vecino y sin que los dueños originales aparezcan. Misterios de mi barrio.

En Friedrichs y Aristobulo del Valle, frente a Estación Llavallol, también había otra “casa embrujada”…, pero esa es otra historia.   

Aerolíneas Argentinas -Curso Técnicas de Redacción


Certificado de uno de los Cursos realizados en mi Empresa, en el Edificio de Paseo Colón 181 -CABA (Buenos Aires -Capital Federal, 1990).

Railway Building, en la roca, y en los cielos más hostiles –Aerolíneas Argentinas, años ´90-



CAPÍTULO I – Colón vuelve a “colonizar”

Eran los años ´90. Ya llevaba más de diez años trabajando en Aerolíneas Argentinas.  Yo estaba solicitando el pase a la Suc. Caracas. Me casé en el ´85, en Venezuela. Mi Esposa es venezolana. La Empresa estaba en vías de Privatización. Se había planteado primero con SAS (Scandinavian Air System), durante el gobierno de Alfonsín, pero no se lo permitió el Senado. Y ahora con el gobierno de Ménem (y su Ministro Roberto Dromi), la privatización era imparable, y sería IBERIA la agraciada.
Ya se había lanzado el Programa PPP (Programa de Participación). Un día me llegó una carta a mi domicilio ofreciendo participar como "accionista". Luego creo que llegó un telegrama. Fui a Casa Central a entrevistarme con uno de los nuevos directivos para preguntarle algunas cositas: ¿Cuánto valía para la Empresa mi participación? Según mi antigüedad, los Cursos realizados, mis conocimientos, la foja de servicios, etc.  Le pregunté si sabía cuánto costaba un B-727 (en esos momentos creo que estaba por los 30 millones de dólares). A mi realmente me indignaba que unos españoles recién llegados ni siquiera hicieran una reunión para presentarse al Personal. Ni supieran cuantos aviones tenía la flota de Aerolíneas Argentinas, cuanto era el valor real de la flota. ¿Cuánto costaban las rutas aprobadas? ¿las instalaciones? ¿las sucursales?. Le hice un cálculo somero del valor de la Empresa. Y ¿entonces? ¿Cuánto va a ser nuestra participación? ¿Cuántas acciones me tocan?. No sabía nada. Me levanté indignado, y le pedí que cuando estuviera mejor informado me volvieran a llamar ó mandar correspondencia, antes no.
Luego lanzaron la oferta del “Retiro voluntario”, que –averiguando- ya lo ofrecían en dólares.

Yo ya estaba resteado. En Acción Social conocían mi caso. En mi Gremio, APA, también, tenía notas y trámites metidos por varios flancos. Varias veces había hablado con compañeros en el Sindicato. Hasta había dirigido una nota al Secretario General, que llamaremos “RC”. Me habían dicho que estaba en comisión ¿comisión?. Últimamente no lo encuentro nunca ¿será que no me quiere recibir?.

CAPÍTULO II –“El sindicalista”

Una tarde salí de la oficina y en vez de ir hacia mi casa, tomé uno de los buses de Tienda León (el servicio Coach de la Empresa) que llevaban a Capital.  Iría, como muchas veces, al Edificio de Paseo Colón. Pero esta vez, ocurrió que en la entrada habían colocado nuevo Personal uniformado de protocolo que controlaba todas las entradas. Hacían preguntas como: ¿dónde se dirige? ¿a quién quiere ver?¿tiene una cita?. Si no tiene la credencial de este Sector, no puede pasar. Mi credencial era de Ezeiza. Y tantas  averiguaciones me hicieron enfurecer más.
Por la otra entrada de Alsina, conocía los recovecos, de allí me dirigí al sótano. Saludé a algunos compañeros que conocía, donde había una publicaciones y archivos. En el sótano conocía los ascensores y montacarga que llegaban por lo menos al 4to. piso creo. Pero subí por el que estaba por debajo de la recepción de la entrada de Paseo Colón 181, porque tenía que llegar a la torre, tenía que hablar con la superioridad. El corazón me latía esperando que no parara en planta baja, ó en primer piso y me vieran los de vigilancia que habían colocado ahora. Me tapé el pecho con un maletín, en gesto como pensativo y preocupado, para que no vieran que no portaba la credencial exigida. El ascensor paró en planta baja, me di vuelta hacia el espejo y saqué el peine para peinarme, dando la espalda a la puerta. Saludé al nuevo pasajero amablemente, y seguí tapándome el pecho. Bajé en el piso que necesitaba y al ver que en el pasillo había una persona de vigilancia, en permanente recorrida de punta a punta, decidí subir por escaleras. Yo quería llegar a Personal. Entrevistarme con algún directivo. Cómo mi situación era furtiva, me dirigí por la escalera de emergencia que daba hacia los baños –en el sentido norte, hacia Casa de Gobierno-.  Ingresé al baño, porque se acercaba alguien. Recuerdo esos baños con sanitarios antiguos (como los de las viejas estaciones de trenes), que mantienen un aroma característico, tienen nombre ingléses, estaban lustrosas. La limpieza y sobriedad eran una norma y una constante en esas instalaciones.  Me mantuve en el excusado, ya que alguien había entrado,.escuché voces. Permanecí allí hasta sentir silencio.  Ahora necesitaba ponerme la corbata, hacer paso firme hacia el pasillo y dirigirme hacia la oficina que debía encontrar.
Enfilé hacia el pasillo. Había una nueva mesa de Recepción. Algo en el ambiente estaba diferente, me puso nervioso. Nuevas flores adornaban los coquetos maceteros. Las puertas de dos hojas, de madera obscura y reluciente encuadraban vidrios biselados y se veían más hermosas e inalcanzables. El mármol blanco me parecía más frío y distante. La alfombra de un rojo intenso del pasillo central ahora me parecía de terciopelo. Yo no cuadraba en aquél sitio, no hacía juego allí, ni que me pintara de oro. ¡que bonitas lámparas!. Las conocía, pero nunca las había visto tan bellas. Había entrado en un palacio y el Rey no me quería recibir. Aunque la alfombra amortiguaba los pasos, sentí  caminar alguien detrás. Me sentía tan pequeño. Me habían descubierto. La celadora me interrogó: -Señor ¿Qué está haciendo? ¿hacia dónde se dirige? ¿por donde ingresó? ¿su credencial?. Yo continuaba caminando, buscaba una puerta salvadora que me permitiera decir el nombre de mi supuesto entrevistado (no sabía ni el nombre del nuevo Director de Personal). En eso veo un Nombre en una puerta, no lo podía creer: ¿“RC”? (el mismo titular de mi gremio). Reaccioné de pronto; le dije decidido; yo vengo a ver a RC (dije su Nombre completo). Me preguntó si tenía cita, pero estaba ante la puerta y ella, .....provocaba derribarla de una patada (a la puerta), el corazón latía demasiado rápido, no podía dudar un segundo. Empujé la puerta, y al verlo de frente le dije (con voz de viejos amigos): - ¡Hola Rodolfo!- con acento firme. Sorprendido, me respondió: -¡ ¿Qué haces acá? Hola. Si. Ehhh, ¡vení pasá! ¡déjelo pasar, por favor! . …, y respiré profundo, me había librado del fantasma, de la “policía”. 

CAPÍTULO III- “la confesión”

Una vez solos, RC me dijo: -cerrá la puerta, por favor-. Y –acomodándose en el cómodo sillón de cuero verde- hizo una pausa. Revisaba papeles y no me atendía. Pero yo, enfurecido otra vez, al ver tanto lujo, cobré coraje, y le pregunté ¿Cómo es esto que ahora estás aquí? Me respondió que estaba en una comisión de “enlace entre la Empresa y el gremio”, por el tema de la privatización. Yo había visto su nombre al entrar y un cargo en la inscripción de la puerta, no me faltaba entender más. Inmediatamente comprendí que habíamos sido traicionados, nos habían “vendido”, ó que el gremio estaba comprado. ¡ Tantas marchas!, ¡tantas caminatas! frente al edificio de Obras públicas,  repartiendo volantes en todas las esquinas. Emprendiendo campañas en forma independiente. Tomándome una tarde, porque se me ocurrió ir a Banfield (la zona más paqueta), a tocar puerta por puerta y explicarle a la gente que le iban a quitar la Empresa de bandera, que no se dejaran. Tantos años siendo leal trabajador ¿para qué?.
Bueno, -está bien-, dije, no importa (no me importaba nada), fui al grano. Lo que yo quería era saber ¿Qué pasa con mi traslado?. Y él me dijo que la Sucursal CCS de la Torre La Previsora,  como se venía una restructuración, la eliminarían definitivamente y las oficinas pasarían a ser operadas totalmente por IBERIA, que administraría todo. Que no me convenía jugar en falso. Me dijo que –como consejo, como amigo- me convenía decidirme por el Retiro Voluntario. Y me lo estaba diciendo un “gremialista”. Que el Gerente de la Sucursal CCS ya se había acogido al Plan de "retiro voluntario", y por lo tanto le dieron XXX cantidad de dólares (una cifra realmente tentadora para la época, importante), me dijo que me convenía.
Ese es el último recuerdo que tengo del Edificio de Paseo Colón, aquel, donde di el primer Examen de Ingreso, donde recibí Cursos , allí íbamos a hacer reuniones, fundamos una Cooperativa de Vivienda que se planteaba cerca paralelo a la Autopista Richieri y cercano a Ciudad Evita (otra especie de Barrio Aeronáutico).  Ahora estaba “tomado” por fascinerosos.   
Fui otra vez a las oficinas del gremio, en Anchorena, pregunté por el Secretario RC. Me dijeron que estaba de permiso.  Si, claro, les dije: -¿Así que está de permiso?-. ¡ Está en Casa Central y despacha en una Oficina de la Empresa ¡ ¿Uds. creen que soy estúpido? ¿Qué está haciendo él allí?.
Por esos días comenzaba un juicio en el cual nos representaba el abogado  Guedes. Pero esto es otro cuento. CONTINUARÁ…

EN LA ROCA MÁS HOSTIL

Clavó su castillos el conde                                              
en la roca más hostil                                                      
del monte; como un milano                                      
vivió en él, y murió allí.
Luengos años duró el castillo
sus ruinas duran ya mil,
y esquivos y silenciosos
proyectan en el turquí
de los cielos castellanos
su almenaje torvo y gris.
Luengos años duró el castillo
sus ruinas duran ya mil.

Conde, vuestros huesos áridos
tornáronse polvo y
ha siglos que nadie sabe
la tumba donde dormís.
las crónicas que narraban                                   
vuestros hechos en la lid,
son, en archivos obscuros,
manjar de insecto ruin.
Pero viven vuestras torres
berroqueñas, y su hostil
silueta, imperiosa y grave,
os evoca, conde, allí,
vestido de todas armas,
como gigante adalid,

Luengos años duró el castillo
sus ruinas duran ya mil.

Haber servido a su dama,
a su rey y a su país,
haber alzado una torre
en la roca más hostil;
haber confesado a Cristo,
besando su cruz morir…..
¡quién sabe, conde, si al cabo
más vale esto que el trajín
y la histeria de mi siglo,
que no acierta a donde ir,
que derriba y alza altares,

con un ímpetu febril
y que,  pudiéndolo todo,
no ha podido ser feliz !

Luengos años duró el castillo
sus ruinas duran ya mil.

…..Pero no, mente influida
por los abuelos, no así
razones; ten fe en tu siglo,
que de uno en otro desliz,
que de uno en otro tanteo,
que de uno en otro sufrir,
que de uno en otro problema,
lleva en pos de excelso fin
su santo botón de enigma,
que en flor de luz se ha de abrir.

Luengos años duró el castillo
sus ruinas duran ya mil.

Ven, clava tu pensamiento,
poeta, bajo el zafir
de los cielos, en la cresta
de la roca más hostil,
como almenaje de conde,
y erguido mantenló allí,
cien años, más que el castillo,
y más que sus ruinas, mil.

AMADO NERVO

miércoles, 7 de agosto de 2019

MARCOS BAZÁN, Ajedrecista, librero, comerciante, intelectual: BUEN PADRE y AMIGO

Mi padre, Marcos Bazán, nacido un 07 de Octubre de 1913 en la Provincia de Córdoba –República Argentina-, era Ajedrecista, Campeón de Torneos Provinciales, era hijo de Cipriano Bazán y Natividad Carrizo, mis abuelos paternos, oriundos también de la misma Provincia argentina de Córdoba, a quienes no llegué a conocer.
Marcos Bazán, 2do. de izquierda a derecha ¿1939?
Creo haber escuchado que mi Papá -en su habilidad ajedrecística- jugaba "Simultáneas" contra Alumnos. Había sobre las mesas unos relojes de sus contrincantes, una especie de cronómetros que eran accionados cada vez que se realizaba una jugada. Es decir, competía a la vez con diferentes jugadores en varias mesas..., el pasaba, movía una pieza y lo dejaba pensando. Mientras iba a ver si otro participante había hecho su jugada. Por el sonido de cada contrincante sobre el botón del reloj, le advertía si se había producido un movimiento, lo pienso y.., ¡esto es demasiado para mi! . Porque entonces regresaba allí para responder con una maniobra magistral y otra vez dejar pensando al adversario. Debía tener en mente cada tablero y las posiciones de cada contendiente. A este punto me parece recordar haberlo visto llegar rápido a una mesa y hacer su jugada aparentemente sin pensar, dejando absorto al jugador de turno. Reconstruía partidas de Grandes Maestros, por medio de libros ó revistas que narraban con código todo el desarrollo. Alguna vez lo vi ganar una partida a un jugador de mucha fama, hecho por el que fue felicitado y asombró a sus amigos. Creo que esto fue en Paso del Rey, en una casa que había alquilado su amigo y Periodista-Escritor Osiris Troiani, para vacaciones de la familia. Allí llegamos invitados por algunos días, y se produjo aquella memorable partida de ajedrez. A mi esto me tenía sin cuidado. A pesar que lo admiraba. El hecho que siempre me derrotara en ese juego, me hizo casi llegar a odiar su dominio. Demasiado cerebral.......
Medallas de Ajedrez, la primera de la izq. dice 1er. Premio, Club Social y Deprotivo Hércules, Octubre 1939
la del centro es de la Federación Cordobesa de Ajedrez 




Gran lector. Mamá contaba que mi Papá era capaz de estar leyendo 3 libros de cabecera a la vez y ella se horrorizaba. Le gustaba departir con intelectuales que siempre buscaban su opinión. Admirador de los mejores vinos, su paladar de buen sibarita le permitía conocer sobre alta cocina, muy afecto a los postres y dulces, y nos llevaba los fines de semana a buenos Restaurantes.
Marcos Bazán, primero de la derecha, junto a sus amigos.

Tenía tertulias con intelectuales y reuniones en las cuales no faltaban los análisis filosóficos, y la política. Periodistas, Escritores, Médicos, Ingenieros, apreciaban su amistad durante toda su juventud. Algunos eran los que se aventuraron a llegar a la capital, desde su Córdoba natal, otros de otras provincias y los porteños que vivían en pensiones, en aquellos años.