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lunes, 2 de noviembre de 2020

Homenaje Alí Primera 31 de Octubre de 2020 y a la memoria de César Albornoz -Mérida

Este 31 de Octubre, se conmemoró el natalicio del "Cantor del Pueblo", el venezolano ALÍ PRIMERA, en el Parque "El Rincón de los Muchachos" (Ver: ), creación del tecnólogo popular CÉSAR ALBORNOZ (Nacido en La Azulita-Edo. Mérida 15 de Marzo de 1930 y falleció 13-02-2020 en Mérida), y a quien recordamos por su fructífera labor en el campo de la Educación y la Cultura. Recorrió muchos caminos en su vida, fue un niño de la calle, marinero aficionado, y un luchador revolucionario, ver: "http://venargentur.blogspot.com/2019/11/cesar-albornoz-el-patriarca-de-los.html" rel="nofollow">
El desafío era mayor esta vez, luego de presentaciones exitosas en los últimos diez años, ya que no estaba físicamente nuestro mentor, se planteó la posibilidad muy sobre la fecha y se programó en forma urgente. Pero así es el compromiso, y dicen que el venezolano es "del tamaño del compromiso que se presenta". Rafael Briceño se aplicó a la logistica general, que incluía la reserva del Parque, detalles de mantenimiento y jardinería, la convocatoria a los artistas, la disponibilidad de transporte, el afiche, el arte, y lo más novedoso: los equipos de transmisión de audio y video, personal capacitado y técnicos para transmisión en vivo por redes.
Además de la elaboración del Programa, coordinación, argumento, se invitaron artistas internacionales que se debían conectar en tiempo real para lograr la emisión al público desde su ubicación externa.
La actividad estuvo excelente, muy bien coordinada, con tecnología de primer nivel y a la altura de los eventos ON LINE de actualidad. Nos trasladamos al interior de la churuata, previendo la posibilidad de lluvia. Se realizó transmisión en VIVO por Video Conferencia de una plataforma novedosa e impactante. Se conectaron artistas de Puerto Rico, Chile, Argentina, y podíamos departir e intercambiar experiencias, en un mano a mano extraordinario.
Esperabamos la conexión desde Guatemala, para la transmisión de Lalo Moreno, pero no se logró. Estaba en línea César Albornoz (hijo) y entre la "nube-audiencia- también pudimos observar a una hija del Cantautor Leo Delgado, entre el público tele-asistente.
Se sumó Alí Manaure de la Fundación Alí Primera, y nos compartió su mensaje en directo, desde algún lugar del planeta. La pantalla gigante nos permitía ver en primer plano al participante transmitiendo EN VIVO (ya sea desde su ubicación en otro país, Caracas, u otra ciudad), y nosotros en otro recuadro, mientras se observa quienes están siguiendo el concierto y se les puede mandar un saludo y si quieren expresar alguna idea. Se leyeron los poemas de Luis Perales,
el de Carlos Carlos Pérez Mujica
, y luego la guitarra nos llamó a cantar, sonó la de Oscar Valverde, Leonardo Enrique, Marisol Yanes, estrenando un tema de su autoría con acompañamiento de "Un Canto-Mérida", con la percusión de Johan Márquez y guitarra de Alexis Colina, Dennys Rumbos nos brindó sus canciones,
y, recordando otras participaciones de Dennys:
, Oswaldo Hidalgo
, Rafaél Briceño, Leo Delgado, con tema de su autoría, Leo Trejo
, con un tema de Silvio Rodriguez, Katania Felisola
,Gustavo Bazán, en dos temas de su autoría, uno con Poesía de César Albornoz
y finalizando con un tema de Alí Primera; "Dispersos"https://www.facebook.com/nestorarmando.tarazonamora.5/videos/178354103910202/?t=12 , las manos de Fernando el artesano, los títeres de Cheo (Marionetas Andantes de Mérida), la voz de Katania Felisola y Emma Castillo, Gino Gonzalez, Victor Moreno,
acompañado por coro Un Canto-Mérida, en un arreglo muy bien logrado y la participación internacional de Francisco Villa
, desde Chile, Fernandito Ferrer desde Puerto Rico
, Juan Cruz, con la sorpresa de interpretar en cuatro, el instrumento típico venezolano, Marcelo Ferrer
, también desde Argentina, y varios más
.
El 90% de los temas del repertorio interpretados en la convocatoria, son populares canciones, ya arraigadas en el pueblo, del "Padre cantor" Alí Primera.
El tradicional sancocho no faltó, reconfortante premio,
que nos esperaba humeando sus aromas llegando la tarde, de las manos de "la maracucha" y Begonia German, que ha asumido la tarea de preservar el Parque y el legado de César, ya que ha sido su compañera de lucha. Y, como detalle de camaradería y compartir, era una larga mesa que nos convidaba a saborear el hervido (puchero tradicional con gallina, carne, y hortalizas),
nos iban llamando por turnos pre-establecidos, todo organizado y sin que nadie quede sin comer. Al final de la jornada se entregó una distinción a esta luchadora
y una ofrenda floral. Queda el compromiso de ayudarla a preservar las instalaciones y la vida institucional del Parque.
Emocionante fue el momento de la representación de marionetas y títere de la agrupación "Comediantes de Mérida", con Cheo al frente, que nos presentó una performance sobre Ho Chi Min, musicalizada por Rafaél Briceño.
Por cierto que, la excelente conducción y coordinación estuvo a cargo de Rafaél Briceño, muy dinámica y puntual a la hora de respetar la Programación, asistido por la experiencia de Marisol Yanes (foto del Archivo).
Es la primera vez que cultores populares podemos acceder a esta posibilidad de poder transmitir al mundo nuestro mensaje, digna de las mejores actividades, puesto que es un sistema muy nuevo y de última generación, recordando a César y su legado, homenajeando al Cantor del Pueblo, el verbo de Alí que nos acompaña en la lucha https://www.facebook.com/nestorarmando.tarazonamora.5/videos/178354570576822/?epa=SEARCH_BOX . Lo que si fue escaso; el cocuy, debido a la precaución por compartir un mismo trago de a pico nomás, y en respeto a la memoria de César, que no nos dejaba consumir licor, como uno de sus preceptos..
Estos equipos técnicos se consiguieron gracias a la colaboración del staff del Centro de Convenciones Mucumbarilá y el Protector Jehyson Guzmán. La proyección del Festival a nivel INTERNACIONAL, ha dado su puntapié inicial. Gracias a la organización que logró el panita Rafa y el equipo de Mucumbarilá. Esto pica y se extiende. Fotos: Carlos Pérez Mujica, Armando Tarazona, Nizza Salas, Haydee Albornoz

lunes, 29 de junio de 2020

LOS BACHILLERES -Gonzalo Fragui

A Krístel Guirado y al bachiller Martínez.
Mi primer bar fue el botiquín de mi padrino Juan, que estaba al lado de la casa donde yo nací, en Mucutuy.
Un día llegaron a Mucutuy dos señores que aseguraban ser «bachilleres». Todo el pueblo estaba maravillado porque nunca antes habían visto a un bachiller. 
Yo salí de mi casa y me encontré con la algarabía. Uno de mis amiguitos me informó que en el botiquín de mi padrino Juan Rivas estaban bebiendo cerveza los «bachilleres». Yo pregunté qué era eso pero no me supieron explicar. Parece que era una cosa muy importante. Nos acercamos al botiquín y efectivamente allí estaban dos hombres diciéndole a todo el que llegaba que ellos eran «bachilleres». Los campesinos no cabían en su asombro. Todos querían tocarlos. Mi padrino sacó una mesa con mantel. Mi madrina Inés les preparó comida y no faltó gente del pueblo que les llevara gallinas, yuca o chimó. Después de que se emborracharon sin pagar, los «bachilleres» desaparecieron del pueblo. Nadie los volvió a ver.
Al otro día en la escuela, a la hora del recreo, nos reunimos en el patio todos los niños del segundo grado. Hablamos del único tema que se tocaba en el pueblo en ese momento: los «bachilleres». Después de las clases yo llegué a mi casa con una meta. Mi madre tenía preparados unos pasteles dulces y, en medio de aquel manjar, dije en voz alta el sueño de mi vida: «Cuando yo sea grande quiero ser bachiller». Mi madre se sonrió pero no dijo nada.
Muchos años después, cuando supe la nota del último examen de quinto año de bachillerato, cuando por fin fui bachiller, salí del Liceo Libertador a celebrar mi triunfo. Me fui caminando por la Avenida Tulio Febres Cordero esperando el momento en que llegara el arrebato de la alegría por haber alcanzado tan sublime meta. Caminé lentamente y no sentí nada. Respiré profundamente y nada. Pensé que quizá sentiría eso cuando me graduara de algo. Cuando me gradué de periodista me fui caminando por la Avenida Tulio Febres y nada. 
Me dije que quizá cuando hiciera algún postgrado. Cuando terminé la maestría de filosofía me fui caminando por la Avenida Tulio Febres y nada. Pensé entonces que quizá sentiría lo de los «bachilleres» cuando hiciera un doctorado. Empecé mi doctorado y hoy soy candidato a doctor en filosofía y la verdad es que no sé si lo termine. Me falta sólo la tesis pero, igual, no siento nada.
Sin embargo, algunas veces, cuando veo o escucho a algunos estudiantes o profesores, me acuerdo de aquellos «bachilleres» de mi infancia.


Gonzalo Fragui         
Poeta y Editor venezolano. co-fundador del grupo literario Mucuglifo. Magister en Filosofía de la Universidad de los Andes (Mérida).  Ha publicado los poemarios De otras advertencias, El poeta que escribía en menguante, De poetas y otras emergencias, La hora de Job, Viaje a Penélope y Dos minutos y medio, así como el libro de autoayuda El manual del despecho y el libro de crónicas literarias Poeterías. En 1990 obtuvo el premio de poesía de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Los Andes, y en 2001 el premio de poesía de la III Bienal Nacional de Literatura Juan Beroes, San Cristóbal (Táchira).

jueves, 25 de junio de 2020

Padre vida - Carlos Angulo

Padre vida -Carlos Angulo

Un día, estaba sembrando yo unos chaguaramos en el solar de Resolana, la casa donde vivía, en el Barrio el Carmen, Barquisimeto. El objetivo, embellecerlo, buscando ostentar esa exquisita arrogancia intelectual de un recién graduado universitario. Marcos, mi padre, que éramos vecinos, se acercó y me preguntó, qué estaba sembrando. Le dije, “Chaguaramos”. Voy a darle un consejo, tendría él más de 70 años, yo unos 35 o más. “Mire, me empezó a explicar, esas matas son muy peligrosas, atraen los relámpagos. Además, uno el pobre siempre tiene que sembrá pa comé, ahí como usted ve, tengo esa matica de tamarindo, ya está dos veces más grande que yo, y ya parece que va a dar semillas”. Yo, como hijo malcriado, incluso estudiado, que siempre uno cree que sabe más que los padres, inmediatamente lo contrarié, y le mal respondí, “usted sabe cómo es la cosa Marcos, que a lo mejor ni usted ni yo estaremos vivos cuando estas plantas estén grandes”. 

Él, vestido sencillamente como siempre, todo de kaki de mucho uso, se retiró sin decir palabra alguna, y a paso lento de la vejez, entró de nuevo a su casita, traspasando la cocina hasta su cuarto, dejando atrás unos patos flacos y algunas gallinas y pollitos, que creían que les iba a dar de comida, maíz picado.
Prontamente, me di cuenta lo bruto que había sido, y eso que yo estaba recién graduado de Licenciado, y además, ese espacio me lo había regalado él, cuando yo no tenía ni siquiera donde caer muerto. Dejé lo que estaba haciendo y me fui a pedirle perdón. Hice intento de entrar a su cuarto, desde la antesala vi que estaba sentado en la cama, la misma vieja cama de siempre vencida por el tiempo como el escaparate, mobiliario que nos acompañaba a donde quiera nos mudáramos, pero vi también cuando se limpiaba las lágrimas. Eso me conmovió demasiado, y no pude seguir a decirle, a lo que había ido. Indiscretamente me fui y salí al traspatio, igual se me acercaron las gallinas, y unos pollos, y unos patos a lo mismo. 
Ese sentimiento me marcó, para siempre. Cada vez que hay lluvia, truenos y relámpagos, me impactan, trasladándome a recordar aquellos momentos y aquellas, sus palabras. 
Muchos años después, hice un viaje con Efrén Montilla, el Negro Rojas, Anusky Montilla, Mariela y Maribel Matute a Canaima, duramos más de un mes dando vuelta por esos extraordinarios y bellos parajes, hasta que regresamos de ese largo viaje al que nos había invitado el Negro Rojas, impregnado de increíbles anécdotas. 
Llegando a la casa, cansado de tanto viaje, me impresiona que no ubico la casa, no la identifico. Pasé varías veces y dije, esta tiene que ser, y efectivamente, esa era. La situación, que tanto la puerta y el frente de la casa, al que le había hecho por encargo un diseño artístico, de manos del recordado amigo poeta Guarecuco, atrayente, resaltante, colorido como nunca precedente alguno en el l barrio existió, había sido borrado y pintado todo de blanco cal la pared y blanco aceite la puerta y el portón, todo. 
Marcos tenía una ventana que daba a la calle, por donde vendía lo que había en la bodega, sardinas, papel higiénico, caramelos y refrescos como monte. Hacia allí me fui, muy molesto, para averiguar lo que pasó. Marcos, le dije, usted sabe quién pintó la casa así. “Yo fui hijo”, muy humildemente me dijo. Rápidamente le contesté, “por qué usted hizo eso, sin pedir permiso, eso no es suyo y es una falta de respeto. Yo no voy a venir aquí a su casa a tomar decisiones, sin primero decirle a Usted”. Con una voz, muy suave y lenta como su caminar, me argumentó su intuición, “yo la pinté porque como usted metió los papeles para que el gobierno le conectara el agua, y ya hace meses que no vienen a ver, pensé, que era porque la casa estaba pintada de mucho verde que es el color del partido Copei, y ahorita están mandando son los adecos, que su partido es el color blanco”. Cómo Usted va a pensar eso Marcos, como va a creer, que por eso es que no han instalado la tubería del agua, eso es ser muy ignorante Marco, que vaina con Usted, y me fui, echando pestes, sapos y culebras por la boca. 
Al siguiente día salí para Caracas, a ver si podía solucionar otros papeles que había introducido en el Ministerio de Educación, por allá me quedé como una semana burocrática buscando resolver, y tal vez pasar el malestar. Regresé a Barquisimeto, sería cerca de las dos o tres de la tarde, recuerdo era marzo, el mes del sol infernal, que deshidrataba y volvía a uno pura sed, parecido al calor de aquella bellísima canción llanera -Ojos de candela en Marzo-. Y mientras más me acercaba a la casa, más se me acrecentaban las ganas de tomarme a tucún tucún, una cola Marbel, en la bodega de Marcos. Al llegar a la ventana de la bodega, ajeno a todo los sucesos, le pedí a Marcos la gaseosa. Y así me recomendó, “hijo no tome esos refrescos que hacen mucho daño, que dan diabetes y rabia”, y se fue hacia la neverita y sacó un recipiente de plástico grande, lleno de jugo, y un vaso, y me dio a beber. Y me precisó adicional, “tómese más bien un juguito de tamarindo que refresca más y es más alimento, ya la matica que sembré aquella vez, me dio tamarindos”, remató. Y a mí me dio en la torre, como dicen. Pues caí en cuenta, y me quedé ausente, incómodo, trastocado. Inmediatamente se me vinieron atropellados todos aquellos recuerdos, con todo y malestar. Me bebí rápidamente el jugo, honestamente estaba calidad y muy frío como lo necesitaba, pero sentía que debía irme de allí, la situación me era muy penosa y tácita. Al recibirme el vaso, me preguntó si quería más, y que cómo estaba el jugo, me preguntó. Bien, le dije, y me fui, pero antes de irme me informó, que había llegado una gente buscándome, “yo les dije que usted no estaba, que vinieran el lunes, yo no les quise abrir la casa, es la gente que va a instalar el agua.

A Marcos mi padre:
“Quien a pesar de no haber hecho nada relevante en este mundo de batalla permanente, muchos mártires también cayeron por dignificar su vida obrera. Quien no huyó, ni traicionó a nadie ni abandonó nunca sus fuerzas a la intemperie, por vivir y dejar vivir. Ni odió, ni gritó ni ofendió ni peleó con nadie. Él era y fue el pan que no teníamos. Un día cualquiera sin llamar la atención tomó, pausadamente, un cuaderno, para hacer una tarea de la Misión Robinson y se quedó allí, acostado en un mueble de mimbre, enfermándose, muy enfermo, casi puro hueso, sin queja alguna, sin emitir dolor ni conmiseración, sin pedir honores ni privilegios, apenas un poco de avena hervida que ya costaba pasar por la garganta. Solamente se fue tornando humildemente solo, pero con él, como dedicado a cuidar su cuerpo que no conoció la risa ni el manjar. El mismo cuerpo que soportó todas las miserias a las que puede ser sometido un obrero que edifica el mundo, para darnos de comer y de mirar; pero también el cuerpo, su única herencia, el de todos los silencios y explotación, que como pudo le dio de comer a él y a todos nosotros. Qué más le puedo recordar sin sufrir. Gracias por haberme hecho su familia, es lo menos que le puedo decir, en estos versos pobres y en esta lucha que lo recuerda”. 

El mundo, igual sigue sin nosotros, cuando torpe, o insistente en una hermosa idea o final, nos bajan de él. Solidario o arbitrario, pobre o rico, con el sudor o ventajas respectivas, cumple con apartarle la luz a los que no han llegado. 
Independientemente del adiós que nos enseña diariamente, sin hacer tanto escándalo ni dolor, nos vamos yendo poco a poco de los oscuros días en “paz”, que han pasado sin ti. *
Hoy, mientras escribo en su memoria este agradecimiento por sus enseñanzas, no dejo olvidar aquella frase que Marcos me dijo, hace tiempo ya, en casa de Ramón Mendoza, San Diego, Carabobo, cuando le insistí que nos quedáramos a dormir ahí, porque así lo habíamos acordado, además porque ya era tarde para irnos, y que por qué teníamos que irnos, hasta que me convenció profunda y certeramente cuando me dio su parecer, y nos fuimos tarde noche y sin explicaciones, a nuestras casas en Barquisimeto, la mía que llevaba por nombre Resolana, y la de él que nunca tuvo nombre. 
Manejaba pensativo y había mucho silencio aquella noche ya, y usted iba atrás en el carro, con mucho gusto y placer fui su chofer por primera vez en su vida y en la mía, y en nuestro único viaje juntos. Recuerdo, iba Usted orinando mucho, a cada rato, por el camino y tuvimos que orillarnos, muchas veces. 
Esta vez ya no podía contrariarle, era muy contundente y bella su razón de partir a casa, desde donde Ramón y Matilde, y esto fue lo que me dijo: “A las patas siempre le hacen mucha falta la tierra que han pisado”, como a mí en este instante en que muy lejano ando de mi país y que perfectamente ahora, lo comprendo mucho más.


Cielo A
Si las estrellas
trabajaran como mi papá
se vestirían de kaki
En la noche cansadas dormirían
Y poco a poco
se pondrían flaquitas
Y poco a poco
se irían quedando solas
Y poco a poco
se les iría acabando
la risa
la luz
y los años **
---
Si al fin deciden
reconstruir este mundo:
No lo pidan a Dios
no busquen un arquitecto
Mas bien
llamen a un obrero
un niño
un soñador
a los pájaros y a las hormigas***
16 junio 2020. Guatemala.
Carlos Angulo
*Del Libro: Me imaginé el mundo sin ti. Estrella Editorial. Guatemala. 2020
** y ***. Del Libro: Los Inversos de la Niñez. Editorial Tinta Papel y Vida. Caracas 1983...

miércoles, 24 de junio de 2020

De Vicentines y otras cuitas . Primera parte. "El que produce" -Eduardo Pardiñas

Pampa brava -foto: Eduardo Pardiñas


"De los campos pampeanos" diria Benito Lynch. "De los campos de nadies" canta Jose Larralde. De esos campos que vemos predominar el país: alambrados que intentan cerca cerca, tierra arrasada y sin producir, tierra de nadie pero privatizada por aquellos desconocidos oficialmente o que por lo menos lo intentan evadir ser conocidos: son sin duda los dueños de la tierra aunque evadan impuestos, aunque no produzcan sus campos, son los herederos de las grandes extensiones de nuestro país. Sin embargo tienen nombre y sera justicia conocerlos públicamente.


En esos campos, de vez en cuando alguna figura humana se recorta, de vez en cuando algún cuerpo flaco circula intentando alambrar , intentando peinar un espacio de tierra con un arado, intentando ya a la hora del agotamiento fumar su pucho armado con sus manos callosas, a la sombra del un árbol. Sin embargo nada es de el ni el campo, ni el alambre, ni el arado. Lo de el, es el haberse levantado muy de madrugada a ordeñar algunas vacas flacas que han quedado y comenzar su lucha diaria para sobrevivir porque esas vacas flacas tampoco son de el. Y sin embargo lo que peino en la tierra crece y produce, algo de su orgullo despinta con eso pero sin embargo eso también le sera arrebatado por los que son dueños de la tierra. 
Ilustración: Francisco Madero Marenco


Claro tiene su precio o su desprecio porque ese intercambio solo le deja a la figura humana del flaco que a veces se fuma un pucho a la sombra del árbol: chirolas, centavos, restos de algo como precio por aquello que logro producir.


La historia se repite en todos aquellos flacos que pocas veces figuran como nombres y solo son peones que como en el ajedrez están en la primera fila poniendo el cuerpo en la batalla. Alguien alguna vez los signo como "Peones de Campo" y a veces así se los trae a la memoria desde algún recuerdo de la memoria colectiva. Quizás la memoria colectiva en algún momento registre que "Los peones de campo" son los que producen, sin ellos, mano de obra barata, el resto de las piezas del juego de ajedrez demostrarían su cobardía y huirían del tablero. Sin el movimiento de los peones las torres quedarían inmovilizadas, también los alfiles, la reina ya no luciría sus prendas de diseñador exclusivo, el rey impotente para enfrentarse posiblemente cayera muerto y los caballos desbocados recorrerían sin limites todo los espacios del tablero. Pero he aquí que el ajedrez también ha demostrado que un peón puede derrotar al rey.
Pampa y cielo -foto: Eduardo Pardiñas



La historia se repite pero desde un contexto mas abrumador, porque esa pequeña cosa producida con tantísimo esfuerzo se desmadra en el manipuleo ilegal , perverso y nefasto que aniquila valores esenciales para un país que quiere vivirse como tal.

Eduardo Pardiñas

Psicólogo Argentino
Máster en Ciencias Sociales



















Ver enlace: De los pagos del tiempo -José Larralde 
DE LOS PAGOS DEL TIEMPO
De los pagos del tiempo me he llegao,
y a los pagos del tiempo he de seguir,
rejuntando majadas,
de vergüenzas cansadas,
pa brindarle el resuello de un sentir
en los campos de naides pastorear
la guachada que sola se ha quedao.

Y en los postes del hambre
viá cortar el alambre
pa que naides se sienta acorralao.

Pueda ser que me aguante hasta llegar,
este flete de sueños que he montao,
y pa arriar despacito,
sin perrada, ni gritos,
mis vergüenzas cansadas.

O en la cruz de un camino
ha de hallarme el destino
masticándome el alma.

De los pagos del tiempo me he llegao,
y a los pagos del tiempo he de seguir,
nunca digan que es nunca
la esperanza se trunca,
cuando el hombre se arruga al sufrir.

Si lastimas la nada de no ser,
y sentir nunca es nada, pa saber
si la duda se agranda, la conciencia se ablanda
y el vivir es distancia.
Pueda ser que me aguante hasta llegar,
este flete de sueños que he montao,
y pa arriar despacito, sin perrada, ni gritos,
mis vergüenzas cansadas.
O en la cruz de un camino
ha de hallarme el destino
masticándome el alma,
masticándome el alma,
masticándome el alma... 

JOSÉ LARRALDE 
https://www.youtube.com/watch?v=opAb74Mvxd8&fbclid=IwAR2Cepc8dRyK5c5eHiQ0ZQcz6CFze-BJ7lt-bdGAv-ABl5DmK2WKrnPXnmU

Mi peón, Segundo Molina (Justo Morales / Victor Abel Giménez)
https://www.youtube.com/watch?v=zUY2t9G8qH0
http://www.catolicidad.com/2009/10/el-gaucho-argentino-mi-peon-segundo.html



sábado, 20 de junio de 2020

Para mi bandera -Zamba (Aída Croce de Bazán-Gustavo Marcos Bazán)

PARA MI BANDERA
Zamba

Que emoción la que me invade
cuando miro a mi bandera
siento que el alma se evade
de las formas prisioneras
y se prende en una nube
hasta llegar a una estrella.

Cuando te veo flameando
celeste y blanca bandera,
se alza acompasado el pecho,
como si estallar quisiera
y los suspiros se agrandan,
y alma se me aligera.    

¿Cómo pueden traicionarte
bizarra y digna bandera,
tus hijos enloquecidos
separados por la IDEA?
¿Cómo pueden ofenderte
de tan distinta manera?

Si juraron defendertem
y dar la vida si fuera
necesario, más ni aún eso,
mercaderes sin conciencia
a tu sombra se cobijan
y de estandarte te llevan.

                        Hijos de una misma madre
como extraños se pelean
por conquistar poderío
y esclavizar las conciencias
deformando el pensamiento
y acrisolando riquezas.

Pienso, y te veo flameando,
y el alma se me rebela,
hija (hijo) tuya/o, yo me inclino,
y depongo hasta la idea
por saberte soberana
Celeste y blanca bandera.

Poesía: AIDA J. CROCE DE BAZÁN

MÚSICA: GUSTAVO MARCOS BAZÁN  (1978)

 https://www.youtube.com/watch?v=Onl3owMbpGU


http://antologialiterariaactual.blogspot.com/2010/06/para-mi-bandera.html