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martes, 5 de junio de 2018

BLANCO Y NEGRO, Poesía de Aída Croce de Bazán

BLANCO Y NEGRO



I
El día es blanco, la noche es negra,

blanca la risa, negra la pena.

La noche calla, el día suena,

cerca, muy cerca, la mar serena.

 II
El día es blanco. Tu tez morena.

Mi cuerpo blando sobre la arena.

Haces castillos, tus manos juegan

con balde y pala,  y conchillas negras.

III
Corres de pronto, ya chapotean

tus piececitos aguas serenas,

feliz el rostro, de alma ligera

radiante observo tu primavera.

IV
Inquieta abeja de mi colmena

juega que juega con tibia arena,

juega sin pausa, no te detengas,

para decirme: “mamita buena”.

V
La vida es corta, las horas vuelan.

Hoy día blanco, alma de fiesta,

pronto, muy pronto, como la pena

la negra noche que nos aleja.


VI
“El día es blanco”, “La noche es negra”

eso dijiste sin darte cuenta

blanca la risa, negra la pena,

eso me digo……., la noche llega.

VII
El día calla, el sol se aleja

el mar sacude playas desiertas.

canción de cuna la alcoba puebla,

y en mi regazo, por fin te aquietas

VIII
Callada el alma, piensa que piensa

¿Por cuánto tiempo saber quisiera

seré en tu vida dulce tutela

inquieta abeja de mi colmena?

IX
¿Harán a tiempo mis manos lerdas

a colocarte la blanca prenda

y a darte el beso que te despida

todos los días rumbo a la escuela?

X
¿Verán mis ojos como se acercan

tus años mozos en buena senda?

¿Llamaré un día “hija querida”

a la que elijas por compañera?

XI
 ¿Haré batitas rosas, celestes

durante el tiempo de dulce espera?

¿Y un día, pleno de primavera

 me harás abuela por vez primera?

XII
Feliz entonces, tal vez sin pena,

Aguarde el día que nos aleja,

sin repetirme como hoy incierta:

“el día es blanco. La noche es negra”
……………………………………

XIII
Silencio entorno. Noche serena.

Callada el alma piensa que piensa……

en Dios confío. Como respuesta,

filtra en la alcoba la luna llena.

2 de Agosto. Poesía. Aída Croce de Bazán


2      de    Agosto

    I
Fue llegada la hora

Ya no puedo guardarte

Ni esconderte en mi seno.

Nueve lunas pasaron

Y creciste en mi vientre

Al ritmo del centeno.

II
Fue llegada la hora

Y el más dulce dolor

De contracción que siento,

Lo aliviano pensando

En la sublime dicha

Del pronto nacimiento.

III
Fueron hormas muy lentas,

Por minutos terribles

Las de tu advenimiento,

Pero ya te desprendes

Ya pujas por salir

Ya ha llegado el momento

IV
Ya se hizo el milagro

¡ Gracias mi Dios !


¡ Gracias mi Dios, que existes ¡

Ya escucho tu vagido

Fue llegada la hora

Y ese día naciste.
de izq. a dcha.: Aída Croce de Bazán, Gustavo Marcos C. Bazán, Marcos Bazán


GESTACIÓN, Poesía de Aída Croce de Bazán

G  E  S  T  A  C  I  Ó  N

I
Me has cambiado la silueta, ya te anuncias en mi vientre,

mi otra vida,

y al vaivén del tren te mueves, serpenteas y te estiras.

te acaricio por encima del vestido, y te arrullo,

despacito en un susurro,

mi otra vida,

para que nadie me escuche y no piense; ¡ está loca ¡, ¡ pobrecita !


II
Y el tren corre velozmente, vamos juntos,

mi otra vida,

que llevo dentro de mí, secretamente escondida.

¡ Que gozo este de sentirte bajo mi piel, y en mi vida,

anidando en mis entrañas, nutriéndote en sabia mía !

¿Cuándo te tendré en mis brazos como la Virgen María

tuvo a su pequeño niño

¿Cuándo tendré esa alegría?

III
Todavía falta tiempo, faltan meses todavía,

mientras tanto me consuelo sabiendo que esa otra vida

por ahora es solamente mía,

totalmente mía.

Soy egoísta, lo sé, pero ya vendrán los días

en que habré de compartirte,

VIDA, dentro de mi vida,

y gozo las cinco lunas que te ocultan todavía

porque entre tanto tu vida,

Mía es, solamente mía.

Hacia el alba, Poesía de Aída Croce de Bazán

HACIA EL ALBA
     
       Íbamos por tortuosos caminos de la vida      

                     que un día nos ligara

          habló el rencor……., y la palabra dulce;

                     se hizo dura palabra

          habló el dolor y la mirada dulce

                     se hizo dura mirada.
II
          Y todo quedó allí: en el recodo

                     de la desesperanza

          un trecho del camino estaba dado,

                     más la noche llegaba,

      suspendido en el tiempo: los reproches

                     y las crudas palabras.

III

      Íbamos por tortuosos caminos de la noche…..,

                     de pronto: LA ESPERANZA

                      superado ya el último recodo,    

                     el camino hacia el alba;

                        el camino al amor,

                       y a la dulce mirada,

                        y a la suave palabra,

                      y a las manos ansiosas

                    de encontrarse enlazadas,

            
y a las tiernas promesas de amores


  en la sangre perpetuadas...