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miércoles, 3 de junio de 2026

*Efectos y lecciones de la invasión de EEUU a Venezuela el 03 de Enero de 2026, y conclusiones sobre la Guerra de las Islas Malvinas en 1982 -II*

*Efectos y lecciones de la invasión de EEUU a Venezuela el 03 de Enero de 2026, y conclusiones sobre la Guerra de las Islas Malvinas en 1982 -II* Conclusiones sobre dos estados de guerra entre una Nación Sudamericana del “Tercer Mundo” y una potencia imperial.
" *Falta de fuerzas terrestres actualizadas profesionalmente, en especial para el combate en horas de oscuridad."* Aparte de los factores intrarregionales, una de las razones básicas para que la Comunidad Económica Europea (cee) decidieraimponer amplias sanciones contra Argentina, fue precisamente el hecho de que el país del Cono Sur fuese una dictadura”. “Afortunadamente para Argentina, la importancia del ordenamiento democrático se vio eclipsada, al menos en el contexto latinoamericaso, por un auténtico sentimiento "anticolonial" que espontáneamente alineó a gran parte de la región a favor de Buenos Aires, luego que Gran Bretaña movilizara a un tercio de su flota para retomar las islas y que Estados Unidos impusiera sanciones en contra de la nación del Cono Sur. Un gobierno democrático en Buenos Aires, sometido, como la mayoría de los regímenes democráticos, a diversos controles sistémicos, no habría cometido el error de tomar- se las islas mediante el uso de la fuerza. Esta última decisión emanó en definitiva de una élite cerrada de mandos militares guiados por prioridades geopolíticas y enfrentados a una creciente inquietud interna. La política del gobierno de Reagan fue de establecer relaciones cordiales con todos los regímenes anticomunistas, prescindiendo de juzgar sus actuaciones respecto a los derechos humanos. Por lo tanto, la dictadura argentina de militares entrenados en la tristemente célebre “Escuela de Las Américas” en Panamá, presuponía que por ser aliados y estar comprometidos con la “lucha anticomunista” -evidentemente EEUU hacía vista gorda de los crímenes de terrorismo de Estado de las dictaduras latinoamericanas de los ´70-, y creyeron que tampoco objetarían la toma de las Islas Malvinas. Ha trascendido que el General Leopoldo Fortunato Galtieri, Jefe de la Junta Militar del gobierno de facto, -antes de la operación de desembarco y militrización de Malvinas- avisó a Ronald Reagan y este lo alentó a realizar tal acción, ya que tendrían el apoyo de EEUU. Ocurrió todo lo contrario, ya que USA advirtió a Inglaterra y además vetó en la OEA el pedido argentino de activación del TIAR y en la ONU manifestó rechazo a la operación del gobierno argentino. La política norteamericana ha favorecido reiteradamente las tendencias autoritarias y en algunas instancias, ha desempeñado un rol crítico en el quiebre de regímenes Democráticos en Sud-América. Se ha sostenido repetidamente que a consecuencia de la crisis de las Malvinas, Estados Unidos ha perdido terreno en América Latina. A su vez, la región normalmente figura en un lugar inferior en la escala de prioridades de Washngton (patio trasero). Venezuela le proporcionó a Argentina repuestos para sus jets Mirage y bombarderos livianos Canberra, mientras Costa Rica, al igual que Venezuela, molesto por las sanciones norteamericanas contra Buenos Aires, sugirió que la sede de la OEA fuese trasladada de Washington a América Latina, como primer paso para hacer a ese organismo más receptivo de las inquietudes y aspiraciones latinoamericanas. Tanto Nicaragua como El Salvador respaldaron a Argentina. Casos curiosos como el de trabajadores portuarios venezolanos que se negaron a descargar Whisky escoses durante la guerra en solidaridad con Argentina (Franck, 1983: 115). Era la primera vez que se sentían aires de emancipación a la hegemonía del Norte y el planteamiento de una visión única Este-oeste, y surgía un abanico en el Sur de América - abarcando el espectro ideológico desde Cuba hasta Bolivia - en el otro polo. Pese a que el enérgico apoyo (incluyendo ayuda militar) ofrecido por Cuba y Nicaragua a la Argentina fue en parte una jugada pragmática destinada a contrarrestar la hostilidad norteamericana, fue también la expresión de un sentimiento anticolonialista generalizado que irrumpió en la región, el mismo tipo de sentimiento que unió a las fuerzas políticas desde la derecha a la izquierda dentro de Argentina para defender las reclamaciones de su país sobre las islas. Una de las más claras expresiones de solidaridad latinoamericana con Buenos Aires fue la aprobación, contra las objeciones de Estados Unidos, de una resolución de la OEA que reconocía la soberanía argentina sobre las Malvinas. Además, el Pacto Andino, el Sistema Económico de Latinoamérica (SELA) , y la Asociación Latino-americana de Integración (ALADI) , todos condenaron las sanciones de la CEE y respaldaron a Argentina. El “Tercer Mundo” se unía para respaldar la actitud de la República Argentina. Perú llegó hasta pedir que el Pacto Andino impusiera sanciones a la Comunidad Europea en respuesta a las medidas económicas de la CEE contra Buenos Aires. Cabe señalar que muchos países latinoamericanos en realidad no condenaron el uso de la fuerza por parte de Argentina para arreglar su diferendo territorial con Inglaterra; pero, les disgustó más aún la belicosa reacción británica y, particularmente, las sanciones económicas y militares impuestas a Argentina por la Casa Blanca. Brasil, entre otros, no siendo precisamente un aliado tradicional de Argentina, desaprobó enérgicamente las sanciones unilaterales tanto de la Comunidad Europea como de Estados Unidos hacia Buenos Aires. Por otro lado, el comportamiento de Estados Unidos durante el conflicto de las Malvinas probablemente provocó daños significativos en instituciones hemisféricas tales como el Tratado de Río y la OEA que, en todo caso, eran organismos que venían perdiendo prestigio y credibilidad, declinando desde los años 60. La Unión Soviética, se unió al bloque pro-Buenos Aires ofreciendo ayuda militar. También se dijo que satélites rusos habrían dado apoyo a Argentina para localizar las naves enemigas que Argentina atacó. Durante los años 70 la URSS se convirtió en el primer importador de carne y cereales argentinos; en 1981 las exportaciones argentinas a la Unión Soviética alcanzaron un monto de us$ 3.4 billones. Buenos Aires, como es bien sabido, resistió con éxito las presiones de la administración Carter para participar en el embargo triguero a la Unión Soviética en 1979, a raíz de la invasión soviética de Afganistán. Se intercambiaron misiones militares. Argentina y la URSS habían establecido acuerdos, entre otros, para la explotación conjunta del krill en el Atlántico Sur y la cooperación nuclear. Esta cordial relación entre Buenos Aires y Moscú parece provenir de la iniciativa en 1973 del gobierno peronista de establecer vínculos con los países socialistas e incorporarse al Movimiento de los No Alineados. Por otro lado, el gobierno militar que asumió el poder en 1976 nunca proscribió al Partido Comunista argentino, de orientación soviética, aunque reprimió severamente otras organizaciones de izquierda y al Movimiento Peronista, y por el hecho de que Argentina se ha visto ante la creciente necesidad de expandir su comercio exterior. El General Galtieri incluso mantuvo contacto constante con Estados Unidos durante la crisis de las Malvinas y usó la amenaza de recurrir a los soviéticos en gran parte como instrumento de presión para que Washington refrenara a Gran Bretaña. Ninguna de las partes de otros diferendos actualmente existentes en América Latina cuenta con la constante y extensa solidaridad internacional que ha recibido Argentina respecto a las Malvinas. Para ilustrar lo que se ha sostenido anteriormente, podríamos imaginar un escenario que involucrara una ocupación venezolana de la zona de Esequibo disputada con Guyana. Tal acción por parte de Venezuela sería de inmediato condenada por Colombia, que disputa el control venezolano sobre el Golfo de Venezuela; sería enérgicamente resistida por Brasil, que ha iniciado recientemente una ofensiva diplomática para establecer sólidos lazos con Guyana, y perturbaría a los países de habla inglesa del Caribe, debilitando así la política de aproximación de Venezuela hacia dicha área. Los militares de Argentina planificaron la acción en las Malvinas creyendo en una opción de bajo riesgo, ya que una masiva respuesta militar británica parecía difícil de concretar. *Gustavo Marcos Bazán Continuará* ........ https://www.instagram.com/reel/DJ4Rx5RRWIF/?igsh=bGhxcHVuZ3EzZDAy

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